Cómo el diseño centrado en lo humano puede ganar la batalla por el talento

Insights | 22 de noviembre de 2019

En un mercado laboral dominado por el aumento de procesos de automatización y de soluciones tecnológicas uniformes, las personas con talento capaces de proporcionar un valor único diferencial se han convertido en el recurso más preciado. Hacer de ellos y sus necesidades un pilar de la estrategia corporativa es clave para atraer y cultivar el capital humano.

Fue en 1997 cuando investigadores de McKinsey & Company acuñaron el término “guerra por el talento”, pronosticando un futuro donde el éxito de las nuevas compañía dependería de su capacidad por atraer, desarrollar y conservar a sus empleados con talento – un recurso que ya era escaso en ese momento.

Más de 20 años después, el futuro ha llegado, pero el desafío se ha vuelto más complejo. Mientras que la tecnología de última generación ha optimizado la productividad y ha sustituido con la inteligencia artificial algunas de las tareas rutinarias, la mayoría de las compañías echan en falta cambios radicales que conlleven avances significativos. Ya no se trata solamente de atraer el talento, sino de atraer al mejor talento: las personas, no los datos, son ahora el nuevo petróleo.

Y lo que es más, la competencia es feroz y la demanda mayor que la oferta. La globalización ha provocado que la batalla sea aún más dura, porque a día de hoy todos luchan contra todos. En una conversación reciente con un colaborador de Studio Banana, un director ejecutivo de una institución bancaria suiza, reconocía que ahora mismo sus mayores competidores en talento no eran otros bancos, sino Google y Facebook. Por tanto, no es fácil mantener el talento que tenemos en plantilla, sino que además, es difícil que las compañías crezcan y funcionen adecuadamente.

Pero esa guerra puede ganarse al considerar varias ideas simples: si las personas son el recurso más valioso, pongamos a las personas primero. El enfoque centrado en el usuario de Studio Banana yace en el mismo concepto -a través de un proceso de co-creación llevado a cabo con las organizaciones-, siendo así capaces de identificar las necesidades de cada plantilla específica y diseñar y elaborar soluciones que cumplen con esas necesidades, atrayendo no solo a nuevos empleados, sino a todo el personal de una organización.

Como resultado de una amplia gama de capacidades, incluyendo el pensamiento gráfico, multimedia y el diseño de espacios de trabajo, somos capaces de generar impacto en los diferentes retos de esta guerra por el talento, como la adquisición, transformación de la cultura y de los procesos organizativos, además de la gestión del conocimiento.

La comunicación visual desencadena un impacto memorable

Vivimos en la era de la imagen. Muchas de nuestras decisiones diarias se basan en miles de imágenes que procesamos cada día. Elegir una carrera profesional no es una excepción. Aunque existe una amplia variedad de factores a tener en cuenta cuando buscamos trabajo, una impresión poderosa al principio puede ser clave para inclinar la balanza a un lado o al otro. Y ese contacto es esencialmente visual: un anuncio, una publicación en redes sociales, una página web, un folleto. Por eso es tan importante transmitir gráficamente los valores y la cultura de una compañía a la hora de despertar interés.

IE University, como una de las instituciones educativas de mayor nivel en el mundo, experimenta el reto de atraer a estudiantes potenciales de más de 130 nacionalidades diferentes. Se dirigieron a nosotros con el fin de crear una identidad visual característica que redefiniría su estrategia de comunicación a todos los niveles: digital, espacial, experiencial e impreso. Con una dificultad añadida: tenían como objetivo a los estudiantes, a los padres y a otros aliados estratégicos. 

A partir de ahí, desarrollamos un sistema visual dinámico y coherente que aplicamos a todos los materiales utilizados para atraer el interés de los estudiantes potenciales. Folletos, eventos, aplicaciones… cada uno de los momentos capaces de impactar e incrementar la atención se abarcó con la misma idea, para que los valores de la IEU fueran claros en todo momento. Por otro lado, se utilizaron dos tonos de voz diferentes, para que todas las audiencias objetivo recibieran un mensaje que les hablara directamente, aumentando su interés e impulsando las conversiones.

Los grandes espacios provocan grandes transformaciones

Más allá de ser simplemente el lugar donde se lleva a cabo el trabajo, los espacios de trabajo poseen un papel fundamental a la hora de definir la cultura de la compañía, además de ayudar a que los empleados se sientan reflejados en ella. Deben diseñarse de tal modo que los trabajadores se sientan atraídos hasta el punto de que perciban el espacio como su segundo hogar, un lugar donde estar y disfrutar.

Cuando McCann Worldgroup, líder mundial en la industria de la publicidad, decidió cambiar su sede central en Madrid, no era simplemente para buscar un espacio mayor para sus más de 500 colaboradores, sino que estaba comprometido con transformar la cultura laboral y las relaciones internas, reforzando los vínculos entre sus empleados.

Como resultado, creamos un nuevo tipo de espacio de trabajo similar a un pueblo. En consecuencia, transformamos su diseño jerárquico previo en un espacio abierto de colaboración entre individuos y departamentos, con el fin de fomentar la creatividad y la inspiración. Para lograrlo, pasamos varias semanas trabajando con su personal, analizando sus flujos de trabajo y comprendiendo sus necesidades. 

Al combinar un espacio fluido semiabierto con una serie de lugares más apartados distribuidos a lo largo de las instalaciones compartidas, este nuevo entorno laboral ha permitido el crecimiento del negocio, el aumento de la proactividad y la mejora del bienestar de los empleados de McCann, ya que ahora sienten ese espacio como suyo propio.

Con un legado de un siglo en la industria de bienes raíces como constructores y gestores, Losinger Marazzi nos confió el diseño de un espacio que demostrara su fortaleza a los clientes potenciales, mientras que al mismo tiempo transformara su identidad de constructores a colaboradores en la creación de entornos constructivos.

Para el diseño de este nuevo hogar en el vecindario de Oasis, en la ciudad de Crissier, dentro de la región de Lausanne, establecimos una comunidad de empleados-embajadores online que recogieron las necesidades de cada departamento, involucrando al personal a lo largo del proceso. Esto nos permitió evaluar su satisfacción antes y después del cambio a su nuevo entorno laboral. Nos dio la oportunidad de animar a la plantilla a participar en el proceso de transformación del espacio de trabajo, promoviendo una evolución en el modo que concebían sus propios proyectos.

Para comprometer a los trabajadores con la identidad y valores de la compañía, el espacio fue diseñado para que elementos de construcción como ladrillos, láminas de madera, etc., fueran visibles. Esta narrativa espacial ha ayudado a Losinger Marazzi a consolidar su proposición de valor y lo ha transmitido satisfactoriamente a sus empleados, así como a sus visitantes y colaboradores, que interpretan el edificio como una extensión de la cartera de servicios de la compañía.

Tratar el conocimiento como un recurso principal

Adquirir talento es un gran paso, pero en ningún caso es el final del trayecto. Para sentirse verdaderamente parte de una compañía, los empleados tienen que sentir que sus conocimientos añaden valor a la organización, por lo tanto, gestionar ese conocimiento de manera adecuada es vital para alimentar el compromiso de la fuerza de trabajo y ganar la guerra del talento. Por lo tanto, a medida que el modo en el que trabajamos evoluciona desde una rutina sistematizada a unos procesos más colaborativos e interactivos, donde el conocimiento es desarrollado y compartido a través de una red, es necesario para este nuevo “contenido en la nube” ser capaz en todo momento de moverse en el espacio junto con el resto de las personas que lo necesiten. Como si fuera agua, esta nube debe acompañar a los colaboradores e “hidratar” conocimiento en cada uno de los nuevos espacios de trabajo.

En su sede central en Londres, la firma consultora multinacional Ernst & Young necesitaba un espacio donde los empleados, clientes y colaboradores pudieran trabajar juntos y compartir información con el fin de responder a problemas complejos.

Más que un simple espacio físico, este centro de capacidad operativa – denominado Wavespace Experience Centre – también requería que diseñásemos metodologías de trabajo y experiencias de usuario con el fin de presentar ideas en un modo claro y accesible. Trasladamos esa visión a un espacio modular y flexible, donde la tecnología de última generación y las herramientas digitales fueron adaptadas para analizar y visualizar datos y promover la colaboración no solo dentro del espacio, sino también en las diferentes ubicaciones de la firma alrededor del mundo.

Un nuevo modo de aprovechar y compartir ideas que, desde su implementación, ha registrado una alta demanda dentro de EY, demostrando la utilidad cuando se optimiza la gestión del conocimiento y se promueve que la fuerza de trabajo se de cuenta del valor añadido de su saber hacer. 

Desarrollar una cultura corporativa capaz de comprometer a las personas y crear vínculos con ellos no es un acontecimiento único o aislado, sino que es inevitable si se desea controlar la guerra por el talento. Ya sea a través de una identidad visual única, el espacio de trabajo como un segundo hogar, o la creación de tecnología personalizada, todos los esfuerzos deben dirigirse hacia un solo objetivo: colocar a las personas en el centro. Eso va a ser siempre lo mejor, y, al menos por una vez, un arma pacífica.

Para obtener más información sobre cómo el diseño centrado en lo humano puede ganar la guerra por el talento, sigue a Studio Banana en LinkedIn.

* Fotografía: Rubén P. Bescos para STUDIO BANANA.