El desafío

Wallapop, una start-up española pionera en transformar la forma de comprar y vender online, buscaba crear una innovadora sede para su equipo en Barcelona que materializara el credo de la marca y su enfoque consciente de consumo sostenible.

La nueva sede debía incorporar las últimas tendencias en diseño de oficinas, y adoptar una visión humana y eficiente en recursos, basada en principios clave de la economía circular.

El resultado

Un catalizador para la visión de la marca. Un “mercadillo” de segunda mano virtual tangibilizado en una experiencia de trabajo versátil que evoca el ritmo ágil de la plataforma de Wallapop para responder al crecimiento y evolución constante de la compañía.

Gracias a una estrategia narrativa única que da vida a su ética circular y a la experiencia del usuario, el diseño físico sumerge al equipo en un espacio de trabajo creativo que refleja tanto el recorrido de compra online como la estética de los mercados callejeros. Flujos de trabajo ágiles, flexibilidad y diseño modular se integran en un ecosistema sostenible e innovador, construido con materiales y mobiliario de segunda mano, principalmente conseguidos a través de la propia plataforma Wallapop.

Descubrimiento

¿Cómo trasladar la experiencia Wallapop al espacio de trabajo?

Wallapop es un mercado online donde los usuarios exploran y descubren productos únicos. Trabajando junto al cliente, identificamos los necesidades y vectores clave que sustentan esta relación comercial y ayudarían a definir la nueva experiencia laboral:

  • Un espacio lúdico y experiencial, que evoque la sensación de descubrimiento y emoción que sienten los usuarios al encontrar un producto en la plataforma.
  • Un homenaje a la historia de Wallapop y a su visión colectiva de upcycling.
  • Un entorno adaptable y preparado para el futuro, diseñado para evolucionar y apoyar el crecimiento de la empresa dentro del ecosistema tecnológico.

Ideación & diseño

Recursos limitados pero efectivos

Inspirados en los valores de Wallapop —consumo sostenible, eficiencia y diversidad—, diseñamos un espacio de trabajo flexible que incorpora una estrategia de upcycling, tanto en la reutilización inteligente de mobiliario y materiales de segunda mano como en las intervenciones mínimas aplicadas sobre los espacios existentes.

El enfoque de “upcycling”

Analizando a fondo los elementos existentes, integramos cada objeto de manera armoniosa en el espacio renovado, en plena sintonía con las nuevas dinámicas de trabajo.

El mobiliario, los materiales y la vegetación de segunda mano, (adquiridos a través de la propia plataforma de Wallapop), se incorporaron estratégicamente al diseño, contribuyendo a fortalecer los lazos con la comunidad local a lo largo de todo el proceso de selección.

Un ambiente de “mercadillo” para vivir experiencias múltiples

Inspirados en la espontaneidad de los mercados callejeros —donde las personas exploran, comparan, negocian e intercambian—, organizamos el espacio de trabajo para recrear esas misma energía y dinámica. Diferentes ambientes, desde estaciones de trabajo más tradicionales pero modulares y adaptables, hasta zonas de tránsito y áreas con distintos grados de visibilidad, fomentan la conexión y los encuentros informales entre equipos y colaboradores externos.

Pieles que promueven espacios ágiles y funcionales

En todas las plantas, el diseño se caracteriza por una alta versatilidad, posibilitando configuraciones rápidas y diversas gracias a la incorporación de una piel modular y permeable. Las unidades de almacenamiento se transforman fácilmente en superficies de trabajo o escritura, mientras que los paneles translúcidos de doble cara, con distintas texturas, permiten graduar la visibilidad o la privacidad según las necesidades del momento. Además, las salas de reuniones incluyen espacios de trabajo colaborativo de distintos tamaños, para acoger diversas dinámicas de interacción.

Señalética y marca

Elementos de señalética corporativa –dispuestos para evocar la experiencia de navegación online, las interacciones y conversaciones entre los usuarios– guían al equipo y a los visitantes a través del espacio, asegurando que las áreas clave sean fácilmente reconocibles.
Gráficos en paredes, pósters, pinturas y mobiliario reutilizado reflejan los valores de la marca, fomentando un consumo más consciente y humano.

Acelerando una cultura de cambio continuo

Gracias a un uso eficiente y responsable de los recursos disponibles, la sede de Wallapop materializa la visión de la marca hacia un modelo de consumo más consciente, humano y sostenible. El resultado es un espacio adaptable y preparado para el futuro, diseñado para evolucionar en función de las necesidades emergentes. Este dinámico proyecto transmite coherencia en cada detalle, refuerza la misión de la compañía y demuestra que un entorno de trabajo sostenible, construido con mobiliario de segunda mano reciclado y mejorado, puede ofrecer una solución tan efectiva como impactante.