Debatiendo sobre neuroarquitectura y el diseño centrado en las personas en Clerkenwell Design Week
Noticias | 26 de mayo de 2026
De izquierda a derecha: Ali Ganjavian, Elizabeth Nelson, Vince Berbegal y Jeremy Myerson en el showroom de ACTIU en Londres.
En esta edición de Clerkenwell Design Week, Studio Banana participó en una mesa redonda impulsada por ACTIU para explorar cómo la ciencia, el diseño y la industria pueden converger para crear espacios de trabajo más saludables y centrados en las personas.
El panel reunió a Ali Ganjavian, co-fundador de Studio Banana, junto a la experta en neuroarquitectura y diseño espacial Elizabeth C. Nelson, Vince Berbegal, Director de Expansión de ACTIU, y Jeremy Myerson, Chairman de WORKTECH Academy, quienes abordaron uno de los grandes desafíos que marcarán el futuro del diseño: comprender cómo los entornos que habitamos influyen en nuestra forma de sentir, pensar y relacionarnos.
Una de las ideas centrales que surgió durante la conversación fue la necesidad de superar los modelos estandarizados de oficina y diseñar teniendo en cuenta la diversidad humana real — emocional, cognitiva y social. Durante el debate se destacó que no existe una única manera de trabajar, concentrarse, colaborar o sentirse parte de un espacio.
Para Studio Banana, los espacios de trabajo no son contenedores pasivos, sino ecosistemas adaptables que acompañan distintos ritmos y formas de comportamiento a lo largo del día. Los espacios deben permitir a las personas concentrarse, recuperarse, socializar, colaborar y evolucionar de manera natural, favoreciendo relaciones más saludables y generando así experiencias laborales más sólidas significativas.
La sesión también puso el foco en el creciente papel de la investigación y los datos medibles en el diseño espacial. Más allá de utilizar la ciencia como un elemento simbólico, la conversación abordó cómo el diseño basado en evidencia y la neuroarquitectura pueden convertirse en herramientas prácticas para comprender mejor el comportamiento humano y mejorar la calidad de vida cotidiana.
El debate reflejó una ambición compartida entre distintas disciplinas: crear espacios de trabajo no solo más eficientes, sino también más empáticos, inclusivos y profundamente humanos.